El rumor se viralizó a nivel global como una pandemia y nuevamente puso a Ecuador en el foco internacional por los efectos que podría acarrear el retraso de las elecciones.

Desde el líder político boliviano, Evo Morales, pasando por una candidata para la Relatoría de la Libertad de Expresión de la OEA e incluso un observador electoral internacional invitado por el propio CNE, se hicieron eco de este rumor que tiene como común denominador a personajes simpatizantes del correísmo.

Pero este rumor no es nuevo. Ha rondado desde los pasillos de Carondelet hasta las sobremesas de los electores más humildes. Con un Consejo Nacional Electoral que carga casi un 90% de calificación a su gestión como mala o muy mala (Enero 2021, Perfiles de Opinión), plagado de desaciertos que lo llevaron a volver a imprimir las papeletas presidenciales, sus cabezas directivas casi destituidas y deslegitimadas desde su posesión casi a dedo, no es difícil esperar cualquier cosa. A esto debemos sumar que el evento electoral se ha desarrollado en medio de una pandemia que nos ubica como el segundo país del mundo por índice de fallecidos en exceso a septiembre del 2020. Además, tenemos el histórico récord de dieciséis candidaturas a la presidencia (el promedio de las últimas once elecciones ha sido de nueve candidaturas). No es difícil que los rumores puedan ser tomados en serio. Aunque el CNE ha salido al paso para desmentir el rumor, este sigue latente.

De entrada la población ecuatoriana es la segunda más creyente en el mundo de teorías conspirativas (Marzo 2020, Encuesta a 28 países por Gallup Internacional). Si a eso le sumamos los ingredientes anteriores tenemos un caldo de cultivo para que el rumor, que se ha sentido más desde el exterior hacia el interior, se vuelva virulento y deslegitime aún más las elecciones a realizarse el domingo 7 de febrero de este año.

Pero leyendo entre líneas ¿a quién convendría este rumor? De lo que vemos no convendría a los personajes que impulsaron el rumor ya que su intencionalidad sería que gane el correísmo, quienes estarían a punto de lograrlo en primera vuelta, según algunas encuestas. Obviamente tampoco convendría a una derecha casi estancada entre los indecisos, ya que más tiempo significaría una mayor ventaja del adversario, probabilidades de un fatality en una primera vuelta y que dos candidatos más lo desbanquen de un 2do. lugar.

Entonces ¿para qué el rumor de dejar para mañana las elecciones de hoy? Definitivamente para deslegitimar el proceso. Aunque no le serviría mucho a quienes van ganando.

Ilustración: Carlos Armijos

Texto: Alfredo Velazco