Iniciando nuestro recorrido por hackspaces, fablabs, coworkings y demás, les presentamos al OpenlabEC, un «laboratorio ciudadano en Ecuador, que busca generar diálogos y experiencias relacionadas a la cultura digital, la participación ciudadana y el conocimiento abierto».

Lo especial de este lab es que nació en plena pandemia, lo cual le ha dado características virtuales desde su inicio, convirtiéndolo en una iniciativa de la que vale la pena conocer más. Para tal efecto conversé con uno de sus fundadores: Iván Terceros, y esto fue lo que hablamos:

Hola Iván, ¿Cómo fue el proceso de gestación del OpenlabEC?

Hola Juan, el Openlab se gesta durante la pandemia. Ya estábamos dos meses encerrados, marzo/abril, y a finales de abril empezamos a pensar que sería bueno hacer un laboratorio ciudadano relacionado con la cultura libre, destinado a hablar de temas de software libre, de conocimiento abierto y que sea mucho más ciudadano y con capacidad de expansión regional, aunque en un comienzo lo pensamos muy local. Por eso también el nombre era OpenLab Ecuador.

Posteriormente se empezó a contactar con muchas personas desde la virtualidad. Y pasó que teníamos más facilidades de contactarnos con alguna persona en Buenos Aires o en la ciudad de México que con alguien en Ibarra, a tres horas de Quito. Si bien en un momento la idea era abrir un laboratorio más tradicional -un espacio físico, dar talleres, hacer seminarios, buscar financiamientos y levantarlos- lo que hizo la pandemia fue eliminar la posibilidad de que fuera presencial y tocó explotar la virtualidad. Creo que nadie tenía la experiencia para llevar un proceso virtual. Empezamos a explorar. Teníamos habilidades digitales, eso es cierto, lo que fue un poco el plus para poder iniciar.

Lo bueno es que conseguimos personas que estaban interesadas en que les ayudáramos a dar conferencias, charlas, asesoramientos, lo cual nos dio un poquito de recursos para poder montar un equipo de trabajo. Consolidamos un equipo muy chiquitito de personas para realizar eventos, actividades. Y decidimos que lo que íbamos a hacer era dar charlas. Buscar personas que nos cuenten historias, experiencias, y plantearles espacios para que ellos puedan sentirse cómodos hablando acerca de cosas de cultura libre. ¿Por qué? Porque encontramos que faltaba hablar.

Mucha gente hablaba sobre temas de innovación, todavía sigue haciéndolo, pero hablar de software libre no estaba tan de moda. Era la innovación sobre todo. Pero consideramos que es necesario hablar nuevamente sobre esto y hablarlo desde una perspectiva más contemporánea. Hablar del software libre, de la cultura libre, desde el ahora, desde el boom de la innovación, y contactar personas que tengan experiencias. Empezamos con Ecuador. Uno de nuestros primeros programas se llamó ExploraLabs, que hablaba de laboratorios ciudadanos en el país, y así los programas que hacíamos empezaron a aumentar y de repente teníamos colaboradores que venían
de muchos lugares del continente, e incluso hasta de España. Muy, muy bonito.

OpenLab es un laboratorio que está virtualizado totalmente. Es más, ni siquiera los propios miembros están todos en la misma ciudad. Una parte está en Quito, otra en Guayaquil. Otros se están moviendo permanente. Una persona está en Loja. No es un problema para nada en este momento la virtualidad y espero que no lo sea en el futuro. Yo creo que no. Más bien es una ventaja que se nos ha dado.

Hablemos un poco del entorno previo a OpenlabEC en Quito ¿Cómo estaba el ambiente de los hackspaces y coworkings en la ciudad hasta antes de la pandemia?

Los hackspaces no eran tan evidentes en Quito. Conocía un Hackerspace declarado que se llamaba «La Libre», pero de vida muy intermitente, recién vi en un tweet que están volviendo a la vida con un proyecto y dando servicios, luego las universidades pueden tener algunos lugares con prácticas de Hackspaces como sociedades, por ejemplo el grupo Hakem de la EPN, la ESPE tenía clubes de software, pero eso es otra historia.

El Medialab CIESPAL funcionó como un espacio que concentraba algunas comunidades por medio del préstamos de instalaciones para reuniones, ahí se juntaban grupos como la comunidad de python, wikimedistas, creativecommons, club de softwarelibre, la asociación de softwarelibre, etc, pero eso paró con la pandemia. Actualmente, las reuniones y actividades de todos esos grupos se las hace virtualmente, no creo que vaya a cambiar mucho en el futuro inmediato.

En cuanto a los coworkings, hice un estudio por el 2015-2016, y encontré que teníamos cerca de 35 coworkings en la ciudad. Esa cantidad fue creciendo un poquito y luego hubo un bajón. No había el suficiente público para llenarlos. Ya desde antes de la pandemia se habían quedado los que eran más grandes y tenían más contactos y habían podido consolidarse. Los más pequeños terminaron desapareciendo. Con la pandemia, lo que pasó fue que este número se redujo más aún. Conozco algunos espacios que tuvieron que ver alternativas para mantenerse, llevando procesos de incubación, apoyando a otros a cómo ser legales, a ser startups y promoviendo también que la gente vaya en algunos momentos del día.

Ahora mismo no sé bien cómo van estos espacios. Los más grandes se mantienen, han crecido. Es verdad. Porque han apostado mucho al tema de incubación, porque mucha gente tendió a volverse emprendedora y esos espacios los ayudaron a levantarse. Los pequeños que quedaron no lo sé. Posiblemente muchos han desaparecido, quebrado, otros quizás fusionado.

Cuéntanos un poco más sobre lo que han hecho este primer año, ¿cuáles considerarías las actividades más saltantes?

El OpenLab es una comunidad. Como un hackerspace, aunque no tenemos la capacidad de poder construir cosas directamente. No hemos tenido un proyecto para construir. Tal vez un par de hackatones, sí. Eso sí. En toda regla, lo que hacemos es buscar personas que nos cuenten experiencias, que nos cuenten historias de procesos relacionados con la cultura libre. Eso es lo que estamos haciendo.

Ahora, efectivamente hemos tenido muchas actividades durante el año, hace poco hicimos un cálculo y encontramos que habíamos realizado más de 70 actividades durante este primer año, que han generado otra gran cantidad de contenido en Youtube. Es muy difícil decir cuál ha sido la actividad principal del laboratorio, todas fueron armadas con mucha dedicación lo que hace que escoger una sea complicado. Pero posiblemente, el simposio Descubriendo la Ciencia Abierta y la campaña de Educación Libre sean resaltantes, además de toda la producción sobre la temática del FLISoL.

Lo interesante de las dos actividades mencionadas fue que concentraron un público regional muy diverso, en un caso formado por estudiantes e investigadores interesados en la ciencia abierta, al mismo tiempo que los expositores fueron académicos latinoamericanos que están trabajando muy intensamente en proyectos divulgativos y de generación de comunidad sobre la temática.

En el caso de Educación Libre, fueron más bien historias de las experiencias de prácticas de educación desde la cultura libre, muy enfocada a hacer una crítica a los gobiernos sobre el manejo de la virtualización y los lobbies transnacionales durante la pandemia. Mostrando además que existen iniciativas muy inspiradoras, que sirven de ejemplo para pensar los futuros de la educación pública.

Por otro lado, las actividades del FLISoL fueron también muy interesantes, más allá de la producción del evento y apoyo a las comunidades para organizar sedes locales, hay todo un proceso de investigación para conocer los antecedentes y experiencias sobre este fenómeno de la cultura del software libre. 

Captura de pantalla de la Conferencia abierta: Educación libre y Soberanía tecnológica.

¿Cuáles son los planes para el futuro inmediato? ¿Crees que de alguna manera ya no podrá regresarse totalmente al estado anterior?

No lo creo, definitivamente no lo creo. No sé si en el futuro lo vayamos a tener. Lo que nosotros estamos apostando es por espacios híbridos. Ahora mismo los espacios híbridos pueden ser mucho más potentes. Con un gran porcentaje del tiempo virtualizado y otro haciendo eventos presenciales porque son necesarios. No todo puede ser virtualizado.

Por ejemplo: Los JAMs es como muy triste tener que hacerlos virtualmente. La gente no puede comer pizza de la manera como lo hacía antes. Es muy triste comer una pizza solo. Creo que es necesario mantener espacios de encuentro. Quizás no permanentemente. También sería muy raro volver a un plan de oficina de 5 días a la semana. Tal vez pensar momentos ¿No? Como que los días viernes y los días sábados hay encuentros y los otros días cada quien está en su casa y está produciendo contenido, compartiendo y conectando mucho y nos encontramos simplemente el fin de semana para hacer alguna cosa.

Estamos apostando que ese va a ser el futuro. Que la hibridación va a ser mucho más grande. Más bien el desafío es planificar como podemos nosotros encarar eso. Volver al tiempo pasado creo que va a ser imposible. Por lo menos con las personas que hemos colaborado, con la comunidad, no creo que estén tan ansiosos de volver a un pasado presencial.

En cuanto a nosotros, este 20 de mayo cumplimos un año por fin. Ha sido un año con altos y bajos. Hemos logrado hacernos un campo cuando mucha gente estaba con números rojos, nosotros no entramos en números rojos. En verdad hemos logrado crecer poquito a poquito. Hemos conseguido mantenernos un año con un equipo de trabajo y eso ya es bastante.

Es un gran momento para nosotros ahora mismo. Hemos ya logrado tener la personería jurídica. Es la Fundación OpenLab Ecuador. Ya no es solo una iniciativa. Ya empezamos a legalizar todos los miembros en dos categorías. Miembros adscritos, que son miembros que tienen voz y voto dentro de la fundación, y miembros honorarios que tienen voz. Y vamos a seguir haciendo crecer esta comunidad. Y también con el ánimo que la dirección pueda ser rotativa/transitoria. La dirección tampoco es una dirección vertical. Lo intentamos hacer como una dirección más horizontal dirigida por tres personas que deben tomar decisiones constantemente lo cual me parece muy bien.

Tenemos algunos proyectos que están en curso, personas que nos conocen, organizaciones que ya tienen un poco de confianza con nosotros para poder trabajar. Queremos explorar la posibilidad que nos está dando encontrar y conectar gente de la región que nos cuenta sus historias, de sus proyectos y lo que quiere hacer en el futuro. Eso nos interesa mucho. Y nada pues. Esperemos que esto pueda crecer y contactar con más personas que tengan experiencia en cultura libre en la región. Ahora sí en toda la región latinoamericana y también España.

Cambiando un poco de tema ¿Crees que los hackerspaces y similares han perdido su inspiración original?

Es posible que sí. Tal vez un poco del romanticismo que había con los hackerspaces hace algunos años, esta idea del hackermaker, creador. La gente ahora habla mucho acerca de innovación. De colocar startups. Y está bien, es una forma de generar recursos y es mucho más aterrizado. Pero al mismo tiempo creo que la idea de la rebeldía que presentaban los hackerspaces es importante colocarla adentro. Lo que nosotros intentamos hacer es rescatar esas experiencias de esas personas. No necesariamente van a ser hackers, pero sí activistas. Activistas en software libre, activistas en tecnologías abiertas y que puedan servir de inspiración, no sé si de norte, pero sí como de guía para nuevos proyectos.

Por ejemplo, esta campaña que iniciamos hace algunos meses para hablar con personas de educación, software libre y tecnologías, era para intentar motivar a comunidades de software libre a que presenten proyectos a sus gobiernos y que denuncien la intervención de las transnacionales en temas educativos, pero de una manera más propositiva. Temas de interculturalidad, temas de privacidad de datos, manejos de dispositivos abiertos, licencias, etc. Entonces desde ese punto de vista creo que podemos crecer más porque hay mucha gente que tiene cosas que contar y hay la necesidad de fortalecer políticas abiertas en todo el continente. Yo creo que eso está bien. 

¿Cómo debería hacer alguien que quiera dar una charla en vuestro espacio?

Aún estamos discutiendo cuál sería la mejor forma de participación. Sin embargo, tenemos un formulario de contacto en la página web que envía un correo a la coordinación que está compuesta por tres personas, por lo que siempre ese correo será respondido, es por el momento la forma más eficiente de hacer una propuesta o ponerse en contacto. Otra forma que también ha funcionado es el canal de Messenger de la página de Facebook. 

Gracias Iván!

Realmente esperamos que el OpenlabEc pueda cumplir sus objetivos en este segundo año de actividades y que logre ser más conocido a nivel regional. En estos tiempos que están un poco difíciles para todos, su labor es un ejemplo de creatividad y tesón.

Aparte de visitarlos en su página web, pueden seguir a OpenlabEc en sus redes sociales: Facebook, Twitter, You Tube y su canal en Telegram.

Los dejamos con su actual actividad, la «Convocatoria para – Experiencias del FLISoL en América Latina«. Si eres un activista FLISoL de Latinoamérica puedes contar tu historia FLISoLera, el OpenlabEc quiere conversar sobre los orígenes de las diferentes sedes FLISoL.

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¡Mil gracias a Iván por su entusiasmo y a Cati Restrepo por su apoyo con la transcripción de los audios!

Este post fue publicado originalmente en el blog de Juan Arellano el 6 de junio del 2021.

Juan Arellano