Pasó un año del inicio de la cuarentena en Paraguay. Las medidas de aislamiento social dieron un resultado sanitario muy importante, sin embargo, como era previsible, desataron una importante crisis económica y social que dejó al desnudo las carencias históricas de un país necesitado de protección social, plagado de corrupción y que nunca superó la herencia política y económica de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989). El gobierno de Mario Abdo Benítez dilapidó el escaso capital político que le quedaba un año atrás con una pésima gestión de la pandemia y hoy se ve al borde de ser enjuiciado políticamente

El estallido social que sacude a Paraguay se da en coincidencia con la segunda ola de COVID19 que ha abarrotado los hospitales, dejándolos a tope, sin insumos hospitalarios y medicinas básicas para el tratamiento de los pacientes. Lo que en las redes se ha identificado como el #MarzoParaguayo2021, en alusión a sucesos políticos y levantamientos sociales anteriores ocurridos también en marzo, se disparó a partir de esta pésima gestión gubernamental de la pandemia.

El gobierno, a pesar de contar con aproximadamente 2 mil millones de dólares de préstamos aprobados para hacer frente a la situación sanitaria y social, no logró garantizar lo básico para la subsistencia de la población, ni en lo sanitario ni en otros derechos básicos. La ira de la ciudadanía llegó al tope cuando familiares de enfermos por COVID19 y personal sanitario de los hospitales de referencia para la enfermedad salieron a las calles a denunciar que no existían los medicamentos fundamentales para intubar a los pacientes, o para sedarlos. Insumos básicos que debían ser comprados por los propios familiares de personas convalecientes generando un gasto aproximado de 200 a 300 dólares diarios.

Personas que lo perdieron todo buscando salvar la vida de sus parientes. Testimonios que en tiempos anteriores eran soportados por la población, esta vez causaron tal indignación que la gente se volcó a las calles llevándose con las protestas a cuatro de los principales ministros del gabinete de Mario Abdo Benítez, y dejando al gobierno al borde del Juicio Político del cual es salvado, hasta el momento, por su principal oponente en la interna del Partido Colorado, Horacio Cartes.

Las protestas contra el gobierno se caracterizan por la participación activa de una mayoría juvenil que ha levantado la consigna “que se vayan todos” en alusión directa al gobierno colorado. Algunas jornadas de protesta han terminado con serios incidentes entre manifestantes y policías, sin embargo, la población continúa saliendo cada tarde a reclamar la salida de Abdo Benítez y su Vice Presidente Hugo Velázquez.

Tras más de 70 años de gobiernos colorados, apenas interrumpidos por el gobierno de Fernando Lugo (2008-2012), las nuevas generaciones parecen apuntar a borrar definitivamente el legado del partido al que acusan de ser responsable de las carencias estructurales de un país que tiene a un cuarto de su población viviendo en la pobreza, con niveles de inversión pública en salud y educación por debajo del promedio y altos niveles de concentración de la riqueza en pocas manos.

Foto: DW / AP

Santiago Ortiz
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