Las canciones populares tienen su historia: inspiración, creación, interpretación y época. Entre aquellas que consiguen la gloria cuando son estrenadas, unas se pierden en el tiempo, otras alcanzan la inmortalidad. En ocasiones, la suerte se conjuga con el talento o el azar empuja el destino de una producción artística.

Si una canción cuenta con más de ciento ochenta versiones grabadas, si consta en el repertorio de orquestas sinfónicas de todo el mundo, si ha sido interpretada por grandes cantantes internacionales como Raphael, Chavela Vargas, Sandro, José Feliciano, Julio Iglesias, Guadalupe Pineda, Olga Guillot, Luz Casal, Alberto Cortez, Concha Buika, Andrés Cepeda, Olga Cerpa, Pedro Guerra, entre otros, y si, además, identifica a un país, se trata de una auténtica joya musical.

¿Coincidencia, azar o destino? La palabra que se escoja no le quita mérito alguno al pasillo Sombras. Su letra pertenece a Rosario Sansores; su música, a Carlos Brito, y el mérito de su internacionalización, en gran medida, a Julio Jaramillo. La poeta mexicana y el compositor e intérprete ecuatorianos vivieron épocas distintas, en lugares diferentes y, si bien jamás se juntaron, cada uno aportó para la singular historia de esta popular canción.

Rosario Sansores, escritora, periodista y maestra, nació en Mérida, Yucatán, en el año de 1889 y murió el 7 de enero de 1972, en la ciudad de México. Toda su vida la dedicó a la poesía, editó varios libros, entre ellos uno llamado La novia del Sol donde aparece un poema titulado Cuando tú te hayas ido. Este poema fue publicado en el Ecuador por el periódico quiteño El Cosmopolita, el 29 de junio de 1929.

Carlos Brito nació en Uyumbicho, provincia de Pichincha, un 12 de noviembre de 1891, y falleció tempranamente el 2 de febrero de 1943. Prolífico compositor musical, magistral pianista y director de bandas militares.  

No era raro, allá por los años 30, el uso de periódicos para empapelar paredes de establecimientos populares como peluquerías, cantinas o picanterías. Seguramente, hojas del Cosmopolita fueron empleadas para ese fin en una cantina de Sangolquí.

Suerte, azar o coincidencia. Carlos Brito acudió a ese sitio, se acercó a la pared empapelada y leyó el poema Cuando tú de hayas ido. Lo releyó, lo sintió y lo copió. Días más tarde lo musicalizó, llevando a la posteridad un pasillo al que simplemente llamó Sombras. Esto ocurrió entre 1930 y 1931, poco importa la fecha exacta.

En 1935, en su debut, la joven artista Carlota Jaramillo cantó Sombras. Luego, solistas, dúos y tríos nacionales popularizaron el tema, hasta hacerlo parte de la memoria musical ecuatoriana. En el exterior fue interpretada por grupos como Los Bocheros de España en los años 40 (se dice que el generalísimo Franco prohibió su difusión en ese país por contener una letra atentatoria a la moral: «y en la penumbra vaga / me acariciabas toda»); sin embargo, fue Julio Jaramillo quien logró convertir ese pasillo en éxito internacional.

J. J. nació en Guayaquil el 1 de octubre de 1935 y falleció el 9 de febrero de 1978. Dueño de una voz y estilo inconfundibles, incorporó en su largo repertorio el pasillo Sombras. Lo grabó en tres versiones diferentes: en 1959 con relativo éxito, en 1965 con niveles de notoriedad muy altos, triunfo que repitió en 1969. Las emisiones de radio, la difusión discográfica y las presentaciones personales de Julio Jaramillo en toda América universalizaron y consagraron al pasillo Sombras.

Coincidencia, azar o destino. Una poeta, un músico y un intérprete, que en vida nunca se conocieron, legaron al mundo la canción ecuatoriana más emblemática del siglo XX.

Francisco Estupiñán
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